SAN LORENZO Y EL SANTO GRIAL

Según una tradición, formó parte de los tesoros de la Iglesia en Roma hasta mediados del siglo III, cuando el emperador Valeriano intensificó la persecución de los cristianos. Para proteger el cáliz, el papa Sixto II confió la custodia a su diácono, san Lorenzo, quien era natural de Huesca. La copa desapareció.

Según la tradición aragonesa, la copa llegó a Huesca en torno al año 258 de la mano de san Lorenzo. Permaneció en manos de los obispos locales hasta 712, cuando la invasión musulmana provocó una desbandada y la ocultación de tesoros y reliquias en el Pirineo.

Supuestamente, el Grial se guardó un tiempo en una cueva cercana a Yebra; luego, en el monasterio de San Pedro de Siresa, en el valle de Echo; más tarde, en el monasterio de Santa María de Sasabe, cerca de la actual villa de Borau; y, finalmente, llegó a la catedral de Jaca. Ya en 1076, un obispo jacetano llevaría consigo la copa a San Juan de la Peña cuando se retiró allí.

El monasterio estuvo habitado por monjes cluniacenses que, supuestamente, asumieron la custodia del Santo Grial. Los reyes de Aragón acudían con frecuencia a rezar y para recabar la bendición del abad antes de entrar en combate. También venían sus caballeros, creándose una orden de caballería vinculada al monasterio, la de San Juan, cuyos miembros eran enterrados en el panteón de Nobles.

A partir de la segunda mitad del siglo XII, San Juan de la Peña decayó. Las instalaciones se deterioraron e incluso sufrió sucesivos y devastadores incendios. El último fue en 1675, duró tres días. Obligó al abandono del monasterio y a la construcción de otro en el llano de San Indalecio.

¿Qué le pasó al Grial en medio de tantas turbulencias? Supuestamente, el rey de Aragón Martín I el Humano llevó el cáliz a Zaragoza el año 1399, al palacio de la Aljafería. Ya en 1437, Alfonso V lo trasladó a la catedral de Valencia, donde aún permanece.

¿Es el Santo Grial «auténtico»? Es difícil afirmarlo, ya que una veintena de cálices de toda Europa competían por ese reconocimiento durante el siglo XVI. No se sabe con seguridad si alguno de ellos era el verdadero Grial. Eso sí, el catedrático de prehistoria Antonio Beltrán Martínez dirigió un riguroso estudio científico sobre el cáliz de Valencia en 1960. Los resultados constataron que «corresponde a una piedra de Oriente Medio, tallada en un taller oriental y es de la época de Jesucristo». Esa es la única evidencia científica.

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